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PAS y cuando el conflicto produce bloqueo

Cuando una pregunta abre un tema importante

Casi siempre es a raíz de una pregunta de alguien sobre un tema concreto que siento la necesidad de escribir un nuevo artículo. Esta vez pasó durante la ronda de preguntas después de mi charla en Manacor, cuando una chica abrió ese melón del conflicto y del bloqueo emocional y físico. Ella lo preguntó y la gran mayoría de los asistentes asintió. Vamos a verlo, pues.

 

Lo que aprendí

Algunos de vosotros conocéis esa parte de mi historia personal sobre cómo descubrí la existencia del rasgo de la alta sensibilidad. Fue justamente a raíz de un conflicto en el que alguien me gritó y yo me bloqueé. Ese alguien, mi pareja de entonces, me sugirió que buscara en Internet para ver qué me pasaba, ya que bloquearse cuando alguien te “habla” no es normal. Tan poco normal era que, según él, «necesitaba ayuda psiquiátrica».

Esto pasó hace unos veinte años y, gracias a aquel comentario, mi vida dio un giro de ciento ochenta grados. No quiero aburriros con mi historia personal; quien quiera saber más, la tiene bien documentada en varias entrevistas y en mi primer libro. Lo que sí quiero decir es que el tema del conflicto es uno de los que despierta un especial interés en mí. Yo, igual que esta mujer, quería entender por qué me bloqueaba y qué podía hacer para evitarlo.

 

¿Por qué nos bloqueamos?

No tardé mucho en comprender el porqué del bloqueo. Si sabemos que, como PAS, recibimos mucha más información a la vez que una persona que no tiene el rasgo, que captamos datos de muchos niveles y sin discriminar (aunque, una vez que entiendes el rasgo y sabes cómo funciona en ti, sí puedes aprender a discriminar mejor todo lo que te llega), queda claro que el exceso de información que recibimos durante un conflicto y el tiempo que necesitamos para gestionarla, hace que se bloquee su adecuada gestión y se produzca un colapso.

Piensa en un embudo en el que vas metiendo tanta sustancia que ya no puede tragarlo todo adecuadamente y termina desbordándose.

La información que recibimos no se limita a una serie de palabras. Además de las palabras mismas, recibimos el tono de la voz y su volumen, la expresión de la cara, los gestos, la emoción ajena y la intención que hay detrás de las palabras. Todo esto es información que debemos gestionar.

Y hay más: tu propia reacción emocional, posibles recuerdos que irrumpen en tu pensamiento y posibles proyecciones futuras como consecuencia del conflicto. Todo ello también son datos que tu cerebro intenta procesar.

¿Te extraña que nuestro embudo personal y emocional se desborde?

 

¿Qué puedo hacer para evitar el bloqueo?

Aquí la respuesta ya es más complicada y no es algo que se arregle en un plis.

En primer lugar diría: investiga sobre el rasgo y, además de reconocerlo en ti, observa cómo se manifiesta en tu caso. No hay una PAS igual a otra y cada persona tiene sus propios detonantes emocionales.

Encontrar esos detonantes es muy importante y requiere un trabajo personal, un verdadero trabajo de autoconocimiento. Has de volver a tu infancia para mirar lo que pasó allí, para descubrir esa herida que te impide encauzar bien el rasgo. Generalmente suelen ser comentarios críticos por parte de nuestros educadores, comentarios que nos hicieron creer que ser sensible era un defecto, una debilidad.

Es allí donde empezamos a suprimir nuestro verdadero Ser, nuestra sensibilidad, para desarrollar una máscara, un personaje del que nuestros educadores pudieran sentirse orgullosos.

Es comprensible: todo niño necesita poder contar con el amor y el aprecio de sus padres y maestros. Aquí no hay espacio para profundizar en un tema tan importante, pero podéis leer sobre ello en mis libros. En el contexto de este artículo solamente quiero hacer visible que este trabajo tiene mucho que ver con aprender a reaccionar de una manera sana y equilibrada ante un conflicto.

 

Un camino que merece la pena

Este trabajo requiere tiempo; a veces, mucho tiempo. Y, en realidad, nunca acaba, porque siempre van surgiendo nuevos recuerdos.

Personalmente creo que investigar en profundidad la propia biografía es algo muy grato y muy bonito, que ayuda a la resurrección de tu verdadero Ser, aquello que tuviste que suprimir durante los primeros años de tu vida. El premio es que empezarás a sentirte cada vez más seguro de ti mismo, la autoestima se irá restaurando y tu verdadera luz empezará a brillar. Requiere un esfuerzo, pero vale la pena. Y mucho.

 

Mientras tanto, sí hay algo que puedes hacer

Un conflicto nunca surge de la nada y casi siempre lo vemos venir. Lo que ocurre es que solemos girar la cabeza porque queremos ahorrarnos el dolor y la repetición del patrón del bloqueo. Te aconsejo no entrar en este patrón.

Aunque no saques el tema en una conversación con la otra parte, reconoce que existe una cuestión que, tarde o temprano, va a salir.

Posiblemente, y no solamente por verte bloqueado, no tendrás la capacidad de iniciar esa conversación (te entiendo), pero sí puedes observar lo que está pasando. Puedes mirar los recuerdos que se despiertan y tus miedos respecto a las posibles consecuencias e implicaciones del conflicto.

Puedes escribir sobre ello —una muy buena manera de vencer los miedos— y puedes aprender de memoria una pequeña frase mágica que dirás a la otra persona una vez que haya estallado el conflicto.

Es muy importante comprender que la otra persona no entiende tu bloqueo y tu silencio solamente aumentará su rabia. Esto hay que evitarlo a toda costa, ya que hace escalar innecesariamente el conflicto.

La frase es: «Ahora no puedo contestarte; hablamos mañana».

Tendrás que haber memorizado esta respuesta a fondo para encontrar las fuerzas necesarias que te permitan sobreponerte al bloqueo y decirla.

Desde mi propia experiencia te digo que sirve para quitar veneno al ataque y, además, hace que puedas recuperar parte de tu poder. Y entre ese momento y el día siguiente habrás tenido el tiempo necesario para vaciar el embudo y sentirte más fuerte.

 

Una herramienta muy útil

También, y lo recomiendo mucho, puede interesarte la Comunicación No Violenta, una forma de comunicarte de manera amorosa y respetuosa, tanto hacia ti mismo como hacia tu interlocutor. La idea básica es reconocer las emociones y las necesidades de cada una de las partes y honrarlas.

 

Un viaje con sentido

Ojalá pudiera daros soluciones más rápidas y más sencillas. No las tengo.

Sea cual sea la edad que tengas en este momento, probablemente has vivido muchos años con tu verdadero Ser relegado al maletero de tu existencia.

Encontrarlo, recuperarlo, aceptarlo, honrarlo y amarlo requiere trabajo y tiempo.

Lo único que te puedo decir es que emprender este viaje vale la pena y tiene todo el sentido. Al final, solamente siendo y viviendo aquello —o aquella persona— que realmente somos, y encontrando nuestro propósito, estaremos haciendo algo que nos debemos a nosotros mismos y también al mundo en el que hemos aterrizado. ¡A por ello!

 

Artículos relacionados:

 

Si quieres saber más sobre el rasgo de la alta sensibilidad y sus características –las que realmente son inherentes a nuestra forma de ser–, así como sobre cómo encauzar las posibles dificultades, te recomiendo mi libro Personas Altamente Sensibles, un longseller (ya en su 16.ª edición), publicado por La Esfera de los Libros y prologado con la recomendación de la propia Dra. Elaine Aron.

Cada recuerdo guarda una enseñanza. En mi nuevo libro, Tu historia de vida, te acompaño a mirar tu pasado con ternura, a ordenar tus emociones y a encontrar el hilo invisible que une tus experiencias con tu crecimiento.
Nada en tu camino fue casualidad: todo te trajo hasta aquí.

 

Otra cosita: Acabo de reactivar mi canal de YouTube; estaba un poquito olvidado. He añadido varios vídeos nuevos. Si te gustan, por favor, pon un like y suscríbete.

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